Un buen papel de acuarela hace más por el resultado que una pintura cara. Lo que importa es la composición: el papel de algodón absorbe mucha agua con poca deformación, deja que los colores se fundan despacio y permite levantar pigmento; el de celulosa es mucho más barato, ideal para practicar, pero se satura antes. Después vienen el grano (fino, grueso o satinado) y el formato: bloc encolado por un lado, bloc pegado por los cuatro lados para que no se ondule, o cuaderno.
Comparamos siete papeles de 300 g/m² con los datos de cada fabricante: dos de algodón (Arches y Hahnemühle Expression), Fabriano Artistico, Hahnemühle Britannia, dos Canson Montval de celulosa y el cuaderno de acuarela de Moleskine.
Algodón o celulosa. El algodón (Arches, Hahnemühle Expression) aguanta mucha agua, permite capas y correcciones y no se satura. La celulosa (Canson Montval) es mucho más barata y perfecta para aprender, pero se comporta peor con aguadas abundantes.
300 g/m² como mínimo. Por debajo, el papel se ondula al mojarlo. Todos los de esta comparativa tienen 300 g/m².
El grano. El grano fino (prensado en frío) es el más versátil. El satinado (prensado en caliente) es liso, ideal para detalle y tinta. El grueso da más textura y granulación.
Bloc pegado por los cuatro lados. Mantiene el papel tenso mientras pintas: se corta con una espátula cuando la acuarela está seca. Si usas hojas sueltas, fíjalas a una tabla con cinta de artista.
Practica en barato, termina en algodón. Una estrategia común es hacer estudios en celulosa y la obra final en algodón.