En acuarela, el pincel trabaja tanto como la pintura. Lo que se le pide a un redondo es que cargue mucha agua, la suelte de forma controlada y vuelva a hacer punta al levantarlo. Los pelos sintéticos actuales se acercan mucho al pelo natural y son más baratos, más fáciles de limpiar y más duraderos, por eso todos los sets de esta comparativa son sintéticos.
Hemos comparado seis opciones con los datos de cada fabricante: dos sets de iniciación de Winsor & Newton, la serie 373 de Da Vinci, dos sets de Escoda hechos a mano en España y los Pentel Aquash, que llevan el agua dentro del mango.
Empieza por los redondos. Un redondo pequeño (n.º 2-4) para detalle y uno grande (n.º 8-12) para aguadas resuelven la mayor parte del trabajo. Los planos y los de formas especiales vienen después.
La punta lo es todo. Un buen redondo vuelve a hacer punta solo al levantarlo del papel. Los pinceles de gama alta, como los Escoda, están pensados para mantenerla durante años; los de iniciación la pierden antes.
Mango corto o largo. En acuarela se pinta cerca del papel, así que el mango corto es lo habitual. Los mangos de viaje, aún más cortos, caben en un estuche.
Pinceles de depósito. Llevan el agua en el mango y evitan el vaso. Son muy cómodos fuera de casa, pero dan menos control que un pincel tradicional para aguadas grandes.
Cuídalos. Lávalos con agua y jabón suave, dales forma con los dedos y déjalos secar en horizontal o con la punta hacia abajo. Nunca los dejes apoyados sobre la punta en el vaso.