Un rotulador de punta pincel cambia el grosor del trazo según la presión: fino al subir, grueso al bajar. Es lo que da su aspecto al lettering moderno, y en ilustración permite colorear con trazos expresivos. Lo que separa unos de otros es la punta (de fibra firme, de fibra pequeña o de pelo de verdad) y la tinta: al agua, que se difumina con un pincel mojado, o pigmentada y permanente, que no se mueve una vez seca.
Comparamos seis opciones con los datos de cada fabricante: dos sets de Tombow ABT, el Pentel Brush Sign Pen, el ZIG Clean Color Real Brush de Kuretake, los Pitt Artist Pen de Faber-Castell y un set económico de Lyuvie.
Tamaño de la punta. Una punta grande (Tombow ABT, ZIG Clean Color) da letras grandes y trazos gruesos; una pequeña (Pentel Brush Sign Pen) permite letras más pequeñas y es más fácil de controlar al principio.
Fibra o pelo. La punta de fibra es firme y vuelve siempre a su forma, ideal para lettering. La de pelo, como la del ZIG Clean Color, es más expresiva y se parece más a pintar, pero cuesta más dominarla.
Tinta al agua o permanente. La tinta al agua se difumina con un pincel húmedo y se mezcla entre colores, perfecta para efectos de acuarela. La pigmentada (Pitt Artist Pen) es permanente: permite pintar encima sin que se corra y dura más con la luz.
Papel liso. Las puntas de pincel se desgastan rápido en papel rugoso. Para lettering, conviene un papel liso, como un Bristol o papel para rotuladores.