Un lápiz acuarelable se usa en seco como un lápiz de color y, al pasar un pincel húmedo, el pigmento se disuelve como una acuarela. Permite dibujar con precisión y convertir zonas en aguadas, y es muy práctico en cuadernos de viaje junto a un pincel con depósito de agua.
Comparamos cuatro sets: los Albrecht Dürer de Faber-Castell, de gama de artista; los Goldfaber Aqua, su hermano asequible; los Staedtler Karat Aquarell, y los Derwent Inktense, que se comportan distinto: una vez secos, son permanentes.
Reactivable o permanente. La mayoría de lápices acuarelables se reactivan con agua aunque estén secos: puedes corregir, pero las capas nuevas arrastran las de debajo. Los Inktense son permanentes al secar: no se corrigen, pero se trabaja por capas como con tinta.
Papel que aguante agua. Necesitas papel de acuarela o de técnica mixta de al menos 200 g/m². En papel fino se ondula y se rompe.
Tres formas de usarlos. Dibujar en seco y mojar después; mojar la punta del lápiz para un trazo intenso; o frotar el lápiz en una paleta y tomar el color con pincel, como una acuarela.
Pincel de agua. Un pincel con depósito, como el Pentel Aquash, hace de estos lápices una caja de acuarela de bolsillo.