Un lápiz de colores de artista se distingue por la cantidad de pigmento de su mina, por cómo se mezcla en capas y por su resistencia a la luz. Hay dos grandes familias. Los de mina de base de aceite, como Faber-Castell Polychromos o Derwent Lightfast, son más firmes, aguantan bien la punta y permiten muchas capas finas. Los de mina blanda, como Prismacolor Premier o los Derwent Drawing de cera, son más cremosos: cubren antes y se funden con facilidad, pero se desgastan más rápido.
Comparamos once sets con los datos de cada fabricante, de los Faber-Castell Castle de gama escolar a los Derwent Lightfast, cuya resistencia a la luz cumple la norma ASTM D6901.
Firme o blanda. La mina de aceite (Polychromos, Lightfast) es firme, aguanta la punta para el detalle y permite muchas capas finas. La blanda (Prismacolor, o los Derwent Drawing de cera) es cremosa: cubre y funde antes, pero se gasta más rápido y puede crear una capa brillante que impide añadir más color.
Cuántos colores. Con 24 a 36 colores bien elegidos se puede mezclar casi todo por capas. Con 60 o más ganas comodidad, sobre todo en tonos de piel, grises y verdes.
Resistencia a la luz. Si vas a vender o exponer, busca gamas que la indiquen color por color, como Polychromos, o con certificación, como Derwent Lightfast (ASTM D6901).
El papel. El lápiz de color agradece un papel con algo de diente y buen gramaje, que aguante capas y bruñido. Mira nuestra comparativa de papel de técnica mixta.
Afila con cuidado. Las minas blandas se rompen con facilidad: un sacapuntas de buena cuchilla, como el KUM de cono largo, ayuda mucho.